Canadá dio un paso decisivo en materia migratoria al aprobar la Ley C-3, una reforma que modifica la Citizenship Act y que promete beneficiar a miles de familias dentro y fuera del país. Con esta nueva legislación, la ciudadanía por descendencia se extenderá más allá de la primera generación, eliminando un límite que durante años impidió que numerosos hijos de canadienses nacidos en el extranjero pudieran obtener su estatus.
Esta ley marca un antes y después en la forma en que Canadá reconoce la ciudadanía, especialmente para familias modernas y transnacionales que, por motivos laborales, humanitarios o personales, han construido su vida más allá de las fronteras del país.
Un cambio histórico en la ley de ciudadanía
Uno de los objetivos principales de la Ley C-3 es reparar las injusticias que afectaron durante décadas a los llamados “Lost Canadians”. Estas personas, a pesar de tener derecho a la ciudadanía por ascendencia, nunca fueron reconocidas como tales debido a las limitaciones previas de la ley.
Hasta ahora, la ciudadanía automática solo se podía transmitir a la primera generación nacida fuera de Canadá. Es decir, un canadiense nacido en el extranjero no podía otorgar ciudadanía a su propio hijo también nacido fuera del país.
Con Bill C-3, esto cambia significativamente.
La reforma permitirá que un ciudadano canadiense nacido o adoptado fuera de Canadá pueda transmitir la ciudadanía a sus hijos nacidos en el extranjero, siempre que demuestre una conexión real con el país, la cual se acreditará con al menos 1,095 días (equivalentes a 3 años) de presencia física acumulada en Canadá antes del nacimiento o adopción del menor.
Esta medida reconoce las particularidades de las familias globalizadas y adapta la ley a las realidades actuales de movilidad internacional.
¿A quién beneficiará esta reforma?
La aprobación de Bill C-3 beneficiará a:
- Hijos de canadienses nacidos o adoptados fuera del país.
- Personas que habrían obtenido la ciudadanía si no hubiera existido la limitación de primera generación.
- Familias que, por razones laborales, académicas o diplomáticas, han vivido en otros países por largos periodos.
Además, muchas personas que anteriormente quedaron excluidas podrán recuperar o recibir finalmente su ciudadanía, saldando una deuda histórica del país.
Este cambio llega después de años de reclamos y decisiones judiciales que señalaron la legislación anterior como injusta y desactualizada.
Canada has taken an important step toward modernizing its citizenship laws. Bill C-3 has received royal assent, ensuring Canadians affected by outdated rules have a fair way to pass citizenship on to their children born or adopted abroad.
The bill will come into effect at a… pic.twitter.com/u1FKDwD9ik
— IRCC (@CitImmCanada) November 22, 2025
